itsmemario
SuperMario, bro
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Cuando pensamos en Jaquet Droz normalmente nos viene a la cabeza lo de arriba, un reloj de alta relojería con autómatas y sonería. Sin embargo creo que si Jaquet-Droz levantara la cabeza, se decepcionaría con lo que se vende bajo su nombre casi 300 años después, porque lo lógico sería asumir que en ese periodo de tiempo las cosas habrían avanzado muchísimo en lo que se refiere a la relojería mecánica.
Pierre Jaquet-Droz nació en 1721 y entre 1738 y 1747 perfeccionó su oficio construyendo relojes de pie con movimientos progresivamente más sofisticados, a los que fue incorporando música y figuras animadas. Su reputación llegó pronto a oídos del gobernador del Principado de Neuchâtel, quien le propuso llevar su trabajo a España y presentarlo en la corte.
En 1758, Jaquet-Droz, emprendió el viaje en una carreta especialmente construida para transportar seis péndulos sin dañarlos. Cuarenta y nueve días después de partir de Suiza, llegaron a Madrid, donde fue recibido por Fernando VI (retrato abajo)
Para ponerlo en contexto, este es un plano de Madrid que refleja cómo era la ciudad en la década de 1750... poco más que la zona de bajas emisiones de Madrid Central.
Por poner también en contexto por qué Jaquet Droz se pudo dirigir a Madrid, conviene repasar el mapa politico del mundo en esta década
Casi nada con España...
Una de las piezas que Jaquet-Droz llevó a la corte era un reloj en el que, al dar las horas, un pastor tocaba una melodía con flauta y un perro se acercaba alegremente a él. El rey quedó encantado, pero Jaquet-Droz le advirtió que la bondad del perro no era una de sus virtudes, y que se daría cuenta de ello en cuanto intentase coger una manzana de la cesta del pastor. El rey lo hizo, y el perro comenzó a ladrar con tal realismo que el propio perro del rey respondió y las damas de la corte huyeron de la sala aterrorizadas, creyendo hallarse ante obra de brujería. Cuando el rey, divertido, se dirigió al tercer personaje del reloj (un hombre negro) y le preguntó la hora, este guardó silencio. La respuesta de Jaquet-Droz fue que no sabía español.
De regreso a La Chaux-de-Fonds en 1759, tras haber cobrado una auténtica pasta vendiendo relojes para los palacios de la corte española, Jaquet-Droz contaba ya con los recursos para dedicarse a lo que realmente le obsesionaba: la construcción de autómatas de alta complejidad. Así comenzó en 1770 la construcción de tres androides que serían presentados al público en 1774.
Las tres figuras, El Escribano, El Dibujante y La Organista, miden aproximadamente 70 centímetros de altura. Están vestidas a la moda cortesana de la época y tienen aspecto de niños. Pueden mover la cabeza, los brazos y los ojos.
El impacto sobre el público fue extraordinario: según testimonios de la época, la gente llegaba en peregrinación al taller de Jaquet-Droz, y los jardines y plazas del pueblo aparecían llenos de carruajes.
El Escribano es quizá el más fascinante desde un punto de vista técnico y para entenderlo os recomiendo ver el video (cortito) que os enlazo arriba (subtitulado además en español). Moja la pluma en el tintero, la sacude, coloca la mano en la parte superior de la página y espera. Al accionarse una palanca, comienza a escribir, deteniéndose como haría un escritor real para atender al trazo, los espacios y las líneas. Es capaz de escribir cualquier texto de hasta 40 caracteres, que se programa mediante un disco de levas intercambiables.
(Explicación técnica de como se programan los caracteres del mensaje personalizado)
Esto permitió que el autómata pudiera escribir textos personalizados. Algunos autores ven en este mecanismo un precursor conceptual de los ordenadores modernos.
El Dibujante está controlado por conjuntos de discos de levas intercambiables con los que puede ejecutar cuatro dibujos distintos.
Por último, La Organista toca teclas reales con los dedos, mediante un mecanismo de cilindro con pasadores y discos de leva que controlan el movimiento de cada mano. Puede interpretar cinco piezas distintas compuestas expresamente para la figura.
Los autómatas viajaron por las principales cortes europeas: París en 1775 (donde fueron mostrados a Luis XVI y María Antonieta), Londres, Holanda, Flandes, Lyon, la corte rusa en Kazán, y de nuevo Madrid. Durante más de un siglo recorrieron Europa como espectáculo público, accesible mediante entrada.
Jaquet Droz hizo hace 250 años algo que a día de hoy sería sorprendente de presentarse por una marca de alta relojería moderna. Pero más increíble es que lo hiciese en un mundo en el que quedaban más de un siglo para que Carl Benz fabricase el primer coche de combustión interna de la historia
De hecho estos androides coinciden casi con la patente de la máquina de vapor (y habría que tener en cuenta que eso era la patente, aún quedaría para ver locomotoras circulando de un lado a otro...)
Espero que si no conocíais esta historia os haya parecido tan interesante como a mí
Fuentes:
Wikipedia
Web oficial de Jaquet Droz
Documental de YouTube
Webs varias para poner en contexto la época
Todas las fotos son de Internet
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