jorgesdb
Un señor raro
Contribuidor de RE
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Os traigo esta novedad que me ha dejado enamorado,soy muy fan del arte en relojería y no me refiero a pintar cuadros en los diales, aunque a veces IFL hace cosas que me parecen interesantes.
Hago esta reseña basándome en el artículo en inglés de Zach Blass en Time+Tide
https://timeandtidewatches.com/hublot-classic-fusion-balloon-dog-by-jeff-koons-hands-on/
Hublot ha sacado tres ediciones limitadas del Classic Fusion basadas en los Balloon Dog de Jeff Koons. Son esas esculturas de perritos de globo en acero pulido espejo, de casi tres metros de alto, que se subastan por decenas de millones y que llevan años enfrentando a los críticos. Unos dicen que es genialidad y otros que es una tomadura de pelo muy cara a quien las compra.

Lo primero que hay que decir es que no se han limitado a estampar un perro en la esfera. Koons explica que el Classic Fusion es un reloj de perfil plano y líneas bastante contenidas. El trabajo consistió en rehacer sus piezas para que dieran la impresión de estar infladas con aire, con esa tensión que tiene un globo a punto de reventar. Logro conseguido.





La esfera repite el material, el color y el acabado de la caja. El centro sube hacia las agujas como si estuviera hinchado. El perímetro juega con desniveles que dejan cada índice aplicado dentro de su propio sector. El contrapeso del segundero es el propio Balloon Dog y la firma de Koons va a las 6.
A Blass hay una cosa que no le acaba de convencer: la ventanilla de fecha a las 3 no va del color de la esfera. Hublot ha optado por un disco negro con números blancos. Él mismo reconoce que así molesta bastante menos de lo que molestaría el clásico disco blanco. Aun así, en un reloj en el que hasta la plaquita del cierre va a juego, la fecha podía haber recibido el mismo trato.
La correa sigue con el juego del resto del reloj. Es una base de caucho con un inserto de piel metalizada grabada, del color de cada versión. El desplegable es de acero en las tres, con una placa decorativa de Hublot en el tono que toque.
El Classic Fusion de catálogo, que según la propia marca es su reloj más vendido, usa un calibre de base Sellita. Es algo que se le lleva reprochando mucho tiempo, sobre todo por lo que cuesta. Estas ediciones montan el HUB1710, un automático con 50 horas de reserva derivado del Zenith Elite 670, el mismo que ha movido muchos Defy.
La elección no es casual, porque Julien Tornare, actual CEO de Hublot, dirigió antes Zenith. Blass cuenta que en la LVMH Watch Week de 2025 le sacó a Tornare el tema del calibre. Tornare le respondió que quería pasar todo el catálogo a movimientos de más nivel, propios o de proveedores externos, aunque sin fecha concreta. Si este Elite termina llegando al Classic Fusion normal, el perro habrá servido para algo más que para hacer ruido. Por el fondo de zafiro se ve un decorado de rayas circulares, correcto y sin más. También se ve el rotor calado con la H de Hublot, que tiene ese mismo aspecto de globo.
Para completar la ficha: 50 metros de hermetismo, zafiro por delante y por detrás, y horas, minutos, segundos y fecha. Cuesta 25.100 dólares y ya está a la venta, 200 unidades de cada color.
Blass ree que el reloj va a espantar a los más clásicos y a enganchar a quien está con un pie dentro de la afición y otro fuera. Confiesa, eso sí, que a él le tira, sobre todo el rojo. Su veredicto es que, guste o no, la ejecución está muy cuidada, y que no ve a otra marca capaz de meterse en este jardín y salir bien parada.
Los Ballon Dogs son cinco esculturas únicas que Koons hizo entre 1994 y 2000 dentro de su serie Celebration. Todas son de acero inoxidable pulido espejo con un recubrimiento de color transparente, cada una en un tono distinto: azul, magenta, amarillo, naranja o rojo. Miden 307,3 × 363,2 × 114,3 cm y llegan a pesar una tonelada. La serie Celebration empezó en 1993 y giraba en torno a los objetos de fiesta, sobre todo de cumpleaños infantiles.
Además de los perros incluía huevos de Pascua, corazones de San Valentín y diamantes, con el mismo acabado de acero reflectante
Según Wikipedia, la serie pretendía celebrar el regreso de su hijo Ludwig desde Roma, algo que Koons esperaba con ansia. Coincidió con la batalla por la custodia con su exmujer, Ilona Staller.
El proyecto casi arruina a Koons, que estuvo a punto de no terminarlo. Los cinco perros quedaron acabados seis años después gracias a amigos, coleccionistas y una financiación bastante enrevesada. Desde el punto de vista del acabado es un problema parecido al de pulir una caja: cuanto mayor es la superficie espejo, más se nota cualquier imperfección. Aquí se trata de piezas de tres metros con curvas por todas partes.
Balloon Dog (Orange) se vendió en Christie's Nueva York en noviembre de 2013 por $58.405.000, el precio más alto pagado entonces en subasta por una obra de un artista vivo.
Hago esta reseña basándome en el artículo en inglés de Zach Blass en Time+Tide
https://timeandtidewatches.com/hublot-classic-fusion-balloon-dog-by-jeff-koons-hands-on/
Hublot ha sacado tres ediciones limitadas del Classic Fusion basadas en los Balloon Dog de Jeff Koons. Son esas esculturas de perritos de globo en acero pulido espejo, de casi tres metros de alto, que se subastan por decenas de millones y que llevan años enfrentando a los críticos. Unos dicen que es genialidad y otros que es una tomadura de pelo muy cara a quien las compra.

Lo primero que hay que decir es que no se han limitado a estampar un perro en la esfera. Koons explica que el Classic Fusion es un reloj de perfil plano y líneas bastante contenidas. El trabajo consistió en rehacer sus piezas para que dieran la impresión de estar infladas con aire, con esa tensión que tiene un globo a punto de reventar. Logro conseguido.





La esfera repite el material, el color y el acabado de la caja. El centro sube hacia las agujas como si estuviera hinchado. El perímetro juega con desniveles que dejan cada índice aplicado dentro de su propio sector. El contrapeso del segundero es el propio Balloon Dog y la firma de Koons va a las 6.
A Blass hay una cosa que no le acaba de convencer: la ventanilla de fecha a las 3 no va del color de la esfera. Hublot ha optado por un disco negro con números blancos. Él mismo reconoce que así molesta bastante menos de lo que molestaría el clásico disco blanco. Aun así, en un reloj en el que hasta la plaquita del cierre va a juego, la fecha podía haber recibido el mismo trato.
La correa sigue con el juego del resto del reloj. Es una base de caucho con un inserto de piel metalizada grabada, del color de cada versión. El desplegable es de acero en las tres, con una placa decorativa de Hublot en el tono que toque.
El Classic Fusion de catálogo, que según la propia marca es su reloj más vendido, usa un calibre de base Sellita. Es algo que se le lleva reprochando mucho tiempo, sobre todo por lo que cuesta. Estas ediciones montan el HUB1710, un automático con 50 horas de reserva derivado del Zenith Elite 670, el mismo que ha movido muchos Defy.
La elección no es casual, porque Julien Tornare, actual CEO de Hublot, dirigió antes Zenith. Blass cuenta que en la LVMH Watch Week de 2025 le sacó a Tornare el tema del calibre. Tornare le respondió que quería pasar todo el catálogo a movimientos de más nivel, propios o de proveedores externos, aunque sin fecha concreta. Si este Elite termina llegando al Classic Fusion normal, el perro habrá servido para algo más que para hacer ruido. Por el fondo de zafiro se ve un decorado de rayas circulares, correcto y sin más. También se ve el rotor calado con la H de Hublot, que tiene ese mismo aspecto de globo.
Para completar la ficha: 50 metros de hermetismo, zafiro por delante y por detrás, y horas, minutos, segundos y fecha. Cuesta 25.100 dólares y ya está a la venta, 200 unidades de cada color.
Blass ree que el reloj va a espantar a los más clásicos y a enganchar a quien está con un pie dentro de la afición y otro fuera. Confiesa, eso sí, que a él le tira, sobre todo el rojo. Su veredicto es que, guste o no, la ejecución está muy cuidada, y que no ve a otra marca capaz de meterse en este jardín y salir bien parada.
Los Ballon Dogs son cinco esculturas únicas que Koons hizo entre 1994 y 2000 dentro de su serie Celebration. Todas son de acero inoxidable pulido espejo con un recubrimiento de color transparente, cada una en un tono distinto: azul, magenta, amarillo, naranja o rojo. Miden 307,3 × 363,2 × 114,3 cm y llegan a pesar una tonelada. La serie Celebration empezó en 1993 y giraba en torno a los objetos de fiesta, sobre todo de cumpleaños infantiles.
Además de los perros incluía huevos de Pascua, corazones de San Valentín y diamantes, con el mismo acabado de acero reflectante
Según Wikipedia, la serie pretendía celebrar el regreso de su hijo Ludwig desde Roma, algo que Koons esperaba con ansia. Coincidió con la batalla por la custodia con su exmujer, Ilona Staller.
El proyecto casi arruina a Koons, que estuvo a punto de no terminarlo. Los cinco perros quedaron acabados seis años después gracias a amigos, coleccionistas y una financiación bastante enrevesada. Desde el punto de vista del acabado es un problema parecido al de pulir una caja: cuanto mayor es la superficie espejo, más se nota cualquier imperfección. Aquí se trata de piezas de tres metros con curvas por todas partes.
Balloon Dog (Orange) se vendió en Christie's Nueva York en noviembre de 2013 por $58.405.000, el precio más alto pagado entonces en subasta por una obra de un artista vivo.
Ahora bien, personalmento no me gusta. 