Elipsis
Novat@
Sin verificar
Hola, me llamo Elipsis, aunque fuera de los foros me llaman Miki.
Como muchos, llevo meses paseándome por el foro como el fantasma de la ópera. Ahora, por fin, me hago corpóreo y os saludo.
Llevo con la afición unos diez meses. El primero me pegó especialmente fuerte: que si el reloj de aire, el de agua, el de tierra, el todoterreno, el crono, el automático, la copia, el homenaje, el vintage, el monoaguja… ¡Madre mía! No daba abasto.
Tengo cierta tendencia a meterme de cabeza en un mundillo, investigarlo hasta la extenuación y, cuando creo que lo he agotado, saltar al siguiente.
El problema es que los relojes se me están resistiendo. Y me encanta. Cuanto más aprendo, más descubro que no tengo ni idea. Siempre aparece una complicación que no conocía, una marca perdida, un movimiento extraño o un señor con lupa dispuesto a explicarte por qué ese calibre de 1967 es una obra maestra.
La parienta me ha pedido que deje de hablarle de relojes. Ya no le hace gracia. He pasado de parecerle interesante a convertirme en un pesado que señala las muñecas de los desconocidos. Por eso me paso por aquí: para encontrar personas de mi condición, compartir obsesiones y darnos ánimos mientras intentamos convencernos de que el siguiente reloj es, esta vez sí, el definitivo.
Un saludo, amigos.
Como muchos, llevo meses paseándome por el foro como el fantasma de la ópera. Ahora, por fin, me hago corpóreo y os saludo.
Llevo con la afición unos diez meses. El primero me pegó especialmente fuerte: que si el reloj de aire, el de agua, el de tierra, el todoterreno, el crono, el automático, la copia, el homenaje, el vintage, el monoaguja… ¡Madre mía! No daba abasto.
Tengo cierta tendencia a meterme de cabeza en un mundillo, investigarlo hasta la extenuación y, cuando creo que lo he agotado, saltar al siguiente.
El problema es que los relojes se me están resistiendo. Y me encanta. Cuanto más aprendo, más descubro que no tengo ni idea. Siempre aparece una complicación que no conocía, una marca perdida, un movimiento extraño o un señor con lupa dispuesto a explicarte por qué ese calibre de 1967 es una obra maestra.
La parienta me ha pedido que deje de hablarle de relojes. Ya no le hace gracia. He pasado de parecerle interesante a convertirme en un pesado que señala las muñecas de los desconocidos. Por eso me paso por aquí: para encontrar personas de mi condición, compartir obsesiones y darnos ánimos mientras intentamos convencernos de que el siguiente reloj es, esta vez sí, el definitivo.
Un saludo, amigos.
