Las cajas os han quedado de maravilla, las estilográficas que guardáis dentro son de categoría, pero hay algo que no se puede pasar por alto:
¡Qué ricos están los bombones Godiva!

Chocolate belga del bueno, ñam, ñam.
El mero hecho de habérselos comido en buena compañía (o incluso a escondidas) hace que todo el trabajo posterior haya merecido la pena