Bueno, pues un año después tengo algún dato más para valorar con más rigor la compra de mi rey del aire...
- No me lo he quitado un sólo día. Y no hay un solo reloj en los últimos 30 años que pueda decir eso de mi. Es cómodo, tamaño perfecto para mis 20-21 cms de muñeca y, (y esto es opinable claro), es precioso.
- Unos 2-3 segundos de desajuste al MES. Brutal.
- Discreto, no notas esas miradas que sí notas con otros modelos más llamativos y/o reconocibles. Lo que a mi, que tengo un cierto perfil bajo para estas cosas, me agrada. Lo cierto es que me faltará poco para que me llamen para recoger un sub con bisel verde, que me apasiona, y es precisamente el que sea tan reconocible y llamativo lo único que me echa para atrás de esa compra. Aparte del hecho de tener que quitarme mi AirKing, claro 😉 Me imagino cada mañana en un mar de dudas pensando si me pongo uno u otro, porque el resto de mi colección acumula polvo ahora mismo...
- Y por último, (y el como digo, el haber usado por primera vez en décadas un reloj durante un año), me ha hecho reflexionar sobre qué hace tan especial a los Rolex, y creo que es precisamente su comodidad. He usado multitud de relojes, y aunque casi ninguno me ha resultado insoportable de usar, lo cierto es que muchos me "recordaban" continuamente que los llevaba en la muñeca (vaya por delante que los uso en la muñeca derecha): la válvula de helio de los Omega (¡y su peso!), el tamaño de los Breitling, los diseños tirando a poco atemporales de los Tag, la falta de exactitud en la hora (que para una persona con TOC como yo es un tema insuperable, que me ha hecho decantarme hace mucho por los cuarzos antes que por los mecánicos)... Todos estos factores desparecen con Rolex, su caja Oyster y la extraordinaria exactitud de la maquinara de mi unidad.
Pues eso compañeros, sólo unas pequeñas reflexiones sobre esta marca tan amada como odiada de ésta nuestra afición.