E
Enryb8
Habitual
Sin verificar
Hola a todos.
Hacía tiempo que no comentaba nada por aquí, y eso que he tenido varias nuevas entradas, pero en esta ocasión la sorpresa ha sido tal que necesitaba compartirla.
Como indico en el título, nunca pensé que llegaría a sentir este nivel de admiración por un reloj que, además, me ha llevado a una marca que jamás de los jamases pensé que pudiera despertar algo en mí: Panerai.
Hasta hace unos meses, lo único que me atraía de la marca era su nombre —siempre me ha parecido que suena especialmente bien—, pero sus relojes no me decían absolutamente nada. No les veía la gracia. No entendía, o mejor dicho, ni siquiera me había parado a pensar qué podía llevar a alguien a encontrar atractivos aquellos relojes tan grandes y, a mis ojos, tan "simples".
El caso es que este verano, en un chiringuito de playa de Jávea, vi a un chico con un Submersible y me llamó la atención. Aquella fue la semilla… y ya sabemos cómo empieza, se desarrolla y acaba esto.
Horas y horas de búsquedas, lectura y vídeos sobre la marca, sus modelos, sus calibres, sus historias, sus diferentes referencias… hasta que finalmente me decidí por adquirir un clásico PAM 111.
Y, para mi sorpresa, la cosa está siendo bastante más adictiva de lo que esperaba. La luna de miel está durando mucho más de lo normal y, sinceramente, no sé qué magia o brujería tiene este reloj.
Tiene un atractivo difícil de explicar. No sé si es la profundidad del dial, esa sensación de que el cristal lo amplía, las infinitas posibilidades con las correas, el lumen capaz de aguantar prácticamente toda la noche —aunque no creo que sea precisamente por esto último— o simplemente ese conjunto tan particular que hace que un Panerai sea… un Panerai.
El caso es que ahora entiendo perfectamente a los entusiastas de la marca.
Y eso es lo que más me sorprende: una marca que hace unos meses prácticamente ignoraba y que ahora me tiene completamente enganchado. Y aunque es evidente que Panerai ha perdido algo del fuelle que tuvo en otras épocas, creo que sigue teniendo algo que la hace diferente y, sobre todo, muy disfrutable.
Supongo que finalmente he entendido aquello de que hay relojes que no necesitan gustarte a primera vista. A veces simplemente necesitan que te pares a mirarlos.
Hacía tiempo que no comentaba nada por aquí, y eso que he tenido varias nuevas entradas, pero en esta ocasión la sorpresa ha sido tal que necesitaba compartirla.
Como indico en el título, nunca pensé que llegaría a sentir este nivel de admiración por un reloj que, además, me ha llevado a una marca que jamás de los jamases pensé que pudiera despertar algo en mí: Panerai.
Hasta hace unos meses, lo único que me atraía de la marca era su nombre —siempre me ha parecido que suena especialmente bien—, pero sus relojes no me decían absolutamente nada. No les veía la gracia. No entendía, o mejor dicho, ni siquiera me había parado a pensar qué podía llevar a alguien a encontrar atractivos aquellos relojes tan grandes y, a mis ojos, tan "simples".
El caso es que este verano, en un chiringuito de playa de Jávea, vi a un chico con un Submersible y me llamó la atención. Aquella fue la semilla… y ya sabemos cómo empieza, se desarrolla y acaba esto.
Horas y horas de búsquedas, lectura y vídeos sobre la marca, sus modelos, sus calibres, sus historias, sus diferentes referencias… hasta que finalmente me decidí por adquirir un clásico PAM 111.
Y, para mi sorpresa, la cosa está siendo bastante más adictiva de lo que esperaba. La luna de miel está durando mucho más de lo normal y, sinceramente, no sé qué magia o brujería tiene este reloj.
Tiene un atractivo difícil de explicar. No sé si es la profundidad del dial, esa sensación de que el cristal lo amplía, las infinitas posibilidades con las correas, el lumen capaz de aguantar prácticamente toda la noche —aunque no creo que sea precisamente por esto último— o simplemente ese conjunto tan particular que hace que un Panerai sea… un Panerai.
El caso es que ahora entiendo perfectamente a los entusiastas de la marca.
Y eso es lo que más me sorprende: una marca que hace unos meses prácticamente ignoraba y que ahora me tiene completamente enganchado. Y aunque es evidente que Panerai ha perdido algo del fuelle que tuvo en otras épocas, creo que sigue teniendo algo que la hace diferente y, sobre todo, muy disfrutable.
Supongo que finalmente he entendido aquello de que hay relojes que no necesitan gustarte a primera vista. A veces simplemente necesitan que te pares a mirarlos.