Es altamente improbable que algo así haya sucedido, y mucho menos que se trate del centro de toda la operación contra Maduro.
El problema en estas situaciones complejas, donde hay un resultado tras meses de seguimiento a un objetivo es que la realidad es aburrida y difícil de comprender para el gran público.
Resulta más sencillo concentrar meses de SIGINT, HUMINT y análisis de comportamiento, datos, etc en un solo objeto al que se le atribuye un poder causal desproporcionado, permite significar el hecho sin realmente explicarlo.
Esto es básicamente lo que emplean los conspiranoicos para dar sentidos a cosas complejas que muchas veces les resultan inexplicables..
Todo esto tiene una base intelectual. Por una lado tenemos a Bronislaw Malinowski que mostró como los objetos rituales absorben la ansiedad colectiva, pura antropología funcional. Claude Lévi-Strauss analizó la condensación de sistemas complejos en elementos concretos desde una perspectiva estructuralista.
El semiólogo Roland Barthes explicó cómo el mito moderno transforma la historia en signos simples, resumido en su célebre idea de que el mito no informa, sino que naturaliza.
En estudios contemporáneos de conspiración, autores como Michael Butter describen estos objetos como anclas o pruebas simbólicas, pruebas materiales que sostienen relatos totalizantes.
Esto es "la narrativa del talismán", cuya fuerza reside en su eficacia cultural: es visual, moraliza el relato y ofrece cierre cognitivo a hechos largos y complejos, especialmente en nuestra actual sociedad donde todo sucede de manera rápida y los medios pelean por hacerse un hueco en la economía de la atención mediante publicaciones cortas y narrativas rápidas.
Si lo analizamos desde un punto de vista técnico, es posible hacer algo así, no tanto embeber un dispositivo de comunicación indetectable en un reloj como incluir algún tipo de baliza que se pueda triangular de manera pasiva y usar como confirmación de los datos proporcionanos por la HUMINT.
Por muy tonto que nos pueda parecer Maduro, era un Jefe de Estado que tiene a su alrededor expertos, militares, etc que no van a dejar de analizar cualquier dispositivo que se le hubiese regalado, más después de sonados casos de terrorismo como el de los buscas cargados de explosivos que modificó Israel contra sus adversarios.
Sí que hubo un gran hito de espionaje en los años cuarenta que permitió a los soviéticos espiar durante 7 meses al embajador de EE.UU en su propio despacho sin que nadie se diese cuenta, La Cosa.
La Cosa era un endovibrador inventado por León Theremin, el del famoso instrumento musical. Es un dispositivo muy curioso explicado en el siguiente enlace y que ha servidor de base narrativa y explicación a fenómenos más modernos y complejos de espionaje.
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