Goldoff
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Ojo que se viene tocho, pero pienso sinceramente que la marca lo merece
Czapek & Cie no es simplemente una marca de relojes; es un fenómeno en la alta relojería contemporánea. Su resurgimiento en 2015 marcó el renacimiento de un nombre histórico del siglo XIX, pero imbuido de un espíritu decididamente moderno y yo diría que disruptivo: recuerdo perfectamente cuando su CEO Xavier de Roquemaurel se presentó en RE… para llevarse críticas tipo “a dónde vas con esos precios si no te conoce nadie”. En fin. En menos de una década, ha ejecutado una transición magistral de start-up desconocida a un lugar destacado en la alta relojería, desafiando convenciones con un modelo de negocio inédito y una identidad de diseño inconfundible.
La herencia del siglo XIX de Czapek no es un mero adorno de marketing, sino la piedra angular estratégica que otorga legitimidad y profundidad a su narrativa de marca. La Maison moderna no busca replicar el pasado, sino que lo reinterpreta, estableciendo un diálogo continuo entre el espíritu de su fundador, François Czapek, y las sensibilidades del siglo XXI. Esta conexión con una figura clave de la edad de oro de la relojería ginebrina proporciona un fundamento sólido sobre el cual la marca construye su visión innovadora.
Nacido como František Čapek en Bohemia (actual República Checa) en 1811, François Czapek llegó a Ginebra como refugiado en 1832. Tras una asociación fundacional con otro emigrado, Antoni Patek, estableció su propio taller en 1845, ganando rápidamente una reputación por crear relojes técnica y estéticamente notables. Su prestigiosa clientela, que incluía a la corte imperial francesa, consolidó su contribución a la reputación de Ginebra como el epicentro de la alta relojería. Con presencia en ubicaciones tan prominentes como el 25 de la Place Vendôme en París y el 411 del Faubourg de Cracovie en Varsovia, el nombre de Czapek se convirtió en sinónimo de excelencia. Sin embargo, tras su retiro, su legado se desvaneció gradualmente en la historia.
Casi 150 años después, la marca renació en 2015 de la mano de los empresarios Harry Guhl y Xavier de Roquemaurel, junto al relojero Sébastien Follonier (origen de la nomenclatura "SXH" de los primeros calibres). Su principio rector era claro: inspirarse en el espíritu de diseño y la devoción artesanal de François Czapek, pero evitando explícitamente la creación de "reliquias del pasado". Su reloj inaugural, el Quai des Bergues, fue la manifestación física de esta filosofía. Al ganar el Premio del Público en el Grand Prix d’Horlogerie de Genève (GPHG) ¡en 2016! apenas un año después de su nacimiento, la marca no solo anunció su regreso, sino que demostró una conexión instantánea con los aficionados. Esta visión fundacional sentó las bases para la filosofía de marca que guiaría todas sus decisiones futuras.
La filosofía de Czapek se articula a través de un conjunto de aparentes contradicciones que, en conjunto, forman una identidad coherente. Esto no es una simple construcción teórica; impregna cada faceta de la organización, desde su innovador modelo de negocio hasta el último detalle de sus creaciones relojeras. Una filosofía de tensión creativa y de feroz independencia que define su lugar único en el sector: la misión de Czapek es la búsqueda de la belleza... sin dejar de mirar la rentabilidad.
Por otra parte, las decisiones empresariales de Czapek reflejan su espíritu de start-up independiente y desafían la ortodoxia del sector del lujo.
A lo largo de sus 10 calibres y 5 colecciones, Czapek ha cultivado un lenguaje estético y técnico coherente y reconocible. Este lenguaje se fundamenta en la reinterpretación histórica y una celebración de la belleza mecánica. Fundamentalmente, narra la evolución estratégica de la marca: desde sus inicios como orquestadora de talentos externos hasta la madurez expresada en el diseño interno del Calibre SXH5 en 2020 y la mecanización interna del Calibre 9 en 2025.
El diseño de los movimientos Czapek es tan importante como su función. La arquitectura de sus calibres sigue un conjunto de principios estéticos que se han convertido en una firma de la casa.
Foto: Monochrome
Las esferas y las cajas de Czapek son un campo de juego para la creatividad. La marca utiliza el guilloché con patrones originales, a veces nacidos de "errores creativos" que se convierten en oportunidades. La paleta de colores es audaz y "sin reglas", y se emplean materiales raros como el osmio y acabados poco comunes como el lamé, un metal finamente plisado.
Estos elementos de diseño —arquitectura del calibre, juego de asimetría, guilloché innovador y celebración de la mecánica— forman un "hilo dorado" que unifica las diversas colecciones. Este hilo conductor garantiza que, ya sea un clásico Quai des Bergues o un deportivo Antarctique, cada pieza sea inconfundiblemente Czapek. El lema de la marca, "We collect rare people" ("Coleccionamos gente excepcional"), es mucho más que un eslogan de marketing; es una declaración de principios. Encapsula la importancia fundamental de la comunidad en todos los niveles de la empresa, desde los inversores que financiaron su renacimiento hasta los coleccionistas que llevan sus relojes.
La "gente excepcional" de Czapek constituye un ecosistema colaborativo y apasionado. ¿Una especie de Czapec & Friends?
A modo de conclusión se podría decir que la identidad de Czapek & Cie es una fusión magistral de reverencia histórica, rebelión moderna, belleza mecánica y una comunidad colaborativa. En una década, la marca ha pasado de ser una idea audaz a una realidad consolidada, ofreciendo un caso de estudio sobre cómo la independencia, la transparencia y la pasión pueden forjar un camino de éxito. No me extrañaría nada que efectivamente acabara convirtiéndose en un caso de estudio en las escuelas de negocios… si no lo es ya.
Czapek & Cie no es simplemente una marca de relojes; es un fenómeno en la alta relojería contemporánea. Su resurgimiento en 2015 marcó el renacimiento de un nombre histórico del siglo XIX, pero imbuido de un espíritu decididamente moderno y yo diría que disruptivo: recuerdo perfectamente cuando su CEO Xavier de Roquemaurel se presentó en RE… para llevarse críticas tipo “a dónde vas con esos precios si no te conoce nadie”. En fin. En menos de una década, ha ejecutado una transición magistral de start-up desconocida a un lugar destacado en la alta relojería, desafiando convenciones con un modelo de negocio inédito y una identidad de diseño inconfundible.
La herencia del siglo XIX de Czapek no es un mero adorno de marketing, sino la piedra angular estratégica que otorga legitimidad y profundidad a su narrativa de marca. La Maison moderna no busca replicar el pasado, sino que lo reinterpreta, estableciendo un diálogo continuo entre el espíritu de su fundador, François Czapek, y las sensibilidades del siglo XXI. Esta conexión con una figura clave de la edad de oro de la relojería ginebrina proporciona un fundamento sólido sobre el cual la marca construye su visión innovadora.
Nacido como František Čapek en Bohemia (actual República Checa) en 1811, François Czapek llegó a Ginebra como refugiado en 1832. Tras una asociación fundacional con otro emigrado, Antoni Patek, estableció su propio taller en 1845, ganando rápidamente una reputación por crear relojes técnica y estéticamente notables. Su prestigiosa clientela, que incluía a la corte imperial francesa, consolidó su contribución a la reputación de Ginebra como el epicentro de la alta relojería. Con presencia en ubicaciones tan prominentes como el 25 de la Place Vendôme en París y el 411 del Faubourg de Cracovie en Varsovia, el nombre de Czapek se convirtió en sinónimo de excelencia. Sin embargo, tras su retiro, su legado se desvaneció gradualmente en la historia.
Casi 150 años después, la marca renació en 2015 de la mano de los empresarios Harry Guhl y Xavier de Roquemaurel, junto al relojero Sébastien Follonier (origen de la nomenclatura "SXH" de los primeros calibres). Su principio rector era claro: inspirarse en el espíritu de diseño y la devoción artesanal de François Czapek, pero evitando explícitamente la creación de "reliquias del pasado". Su reloj inaugural, el Quai des Bergues, fue la manifestación física de esta filosofía. Al ganar el Premio del Público en el Grand Prix d’Horlogerie de Genève (GPHG) ¡en 2016! apenas un año después de su nacimiento, la marca no solo anunció su regreso, sino que demostró una conexión instantánea con los aficionados. Esta visión fundacional sentó las bases para la filosofía de marca que guiaría todas sus decisiones futuras.
La filosofía de Czapek se articula a través de un conjunto de aparentes contradicciones que, en conjunto, forman una identidad coherente. Esto no es una simple construcción teórica; impregna cada faceta de la organización, desde su innovador modelo de negocio hasta el último detalle de sus creaciones relojeras. Una filosofía de tensión creativa y de feroz independencia que define su lugar único en el sector: la misión de Czapek es la búsqueda de la belleza... sin dejar de mirar la rentabilidad.
- Obsesión por el detalle y experimentación libre: La marca combina una rigurosa atención a la calidad y el acabado, propia de la más alta relojería, con una mentalidad abierta que abraza el riesgo y la experimentación. Un pequeño error en un taller de guilloché, por ejemplo, no se descarta, sino que se explora como una posible oportunidad creativa.
- Reverencia por la tradición e irreverencia audaz: Existe un profundo respeto por los cánones y la historia de la relojería clásica. Sin embargo, este respeto va acompañado de una voluntad de desafiar las convenciones y de reinterpretar las reglas establecidas.
- Equilibrio y Desequilibrio: Una seña de identidad de Czapek es la interacción deliberada entre la simetría y la asimetría. Esta tensión visual, evidente tanto en la disposición de las esferas como en la arquitectura de los calibres, crea un dinamismo estético que es a la vez familiar y poco ortodoxo.
Por otra parte, las decisiones empresariales de Czapek reflejan su espíritu de start-up independiente y desafían la ortodoxia del sector del lujo.
- Financiamiento colaborativo: En una medida sin precedentes en la alta relojería, Czapek optó por el equity crowdfunding. Esta decisión no fue meramente financiera; fue el acto fundacional que blindó la integridad creativa de la marca y cimentó su cultura de transparencia.
- Venta Directa Online: Frente a una crisis existencial tras Baselworld 2016 —con un interés que no se convertía en ventas—, la marca ejecutó una audaz maniobra estratégica: la venta directa online, una "idea loca" que subvirtió las normas de la alta relojería y aseguró su supervivencia. Ahora parece lo más normal, pero no lo era hace 10 años.
- Filosofía "Small is Beautiful": Czapek abraza un enfoque de producción limitada. Ediciones especiales, un alto grado de personalización y el hecho de que un solo relojero ensamble cada reloj de principio a fin refuerzan la exclusividad, la conexión personal y un compromiso con la artesanía.
- El Legado del Établissage frente al concepto de Manufactura: En lugar de perseguir una integración vertical completa, Czapek honra la tradición relojera del établissage. Colabora con una red de los mejores especialistas, fomentando una creatividad sin egos. El puesto de "Director Creativo" no existe; en su lugar, el CEO Xavier de Roquemaurel actúa como un "director de orquesta", armonizando las contribuciones de todos los socios. A estas alturas ya sabemos que en muchísimos casos el concepto "manufactura" es puro marketing.
A lo largo de sus 10 calibres y 5 colecciones, Czapek ha cultivado un lenguaje estético y técnico coherente y reconocible. Este lenguaje se fundamenta en la reinterpretación histórica y una celebración de la belleza mecánica. Fundamentalmente, narra la evolución estratégica de la marca: desde sus inicios como orquestadora de talentos externos hasta la madurez expresada en el diseño interno del Calibre SXH5 en 2020 y la mecanización interna del Calibre 9 en 2025.
El diseño de los movimientos Czapek es tan importante como su función. La arquitectura de sus calibres sigue un conjunto de principios estéticos que se han convertido en una firma de la casa.
- Homenaje sin Copia: Los movimientos reinterpretan características históricas, como los múltiples puentes de los relojes de bolsillo de François Czapek. En el calibre SXH5, estos se transforman en una serie de siete puentes calados que irradian desde el borde, una solución estéticamente contemporánea.
- Juego de Asimetría: La disposición de las subesferas en las posiciones de las 4:30 y las 7:30, que debutó en el calibre SXH1, se ha convertido en una firma recurrente. Esta tensión visual se explora de múltiples maneras, desde los dos escapes del Calibre 8, desarrollado con Bernhard Lederer, hasta la compleja disposición del SXH7 con su rotor a las 9:00, barrilete a la 1:00 y segundero pequeño a las 4:30.
- Tridimensionalidad y Contraste: Los calibres de Czapek están diseñados para tener profundidad. La interacción de líneas rectas y curvas, combinada con acabados contrastantes como el arenado mate frente al biselado a mano, crea un juego de luces y sombras que dirige la mirada y enfatiza la compleja arquitectura.
- Cinemática Revelada: La fascinación por la belleza mecánica se manifiesta en la esqueletización (SXH7) y, más radicalmente, en la inversión de movimientos. El calibre de cronógrafo ratrapante SXH6, desarrollado con Jean-François Mojon de Chronode, es un tour de force técnico que expone su coreografía de levas y palancas en el lado de la esfera, una decisión que ejemplifica cómo la filosofía de colaboración établissage permite una innovación radical en el producto.
Foto: Monochrome
Las esferas y las cajas de Czapek son un campo de juego para la creatividad. La marca utiliza el guilloché con patrones originales, a veces nacidos de "errores creativos" que se convierten en oportunidades. La paleta de colores es audaz y "sin reglas", y se emplean materiales raros como el osmio y acabados poco comunes como el lamé, un metal finamente plisado.
Estos elementos de diseño —arquitectura del calibre, juego de asimetría, guilloché innovador y celebración de la mecánica— forman un "hilo dorado" que unifica las diversas colecciones. Este hilo conductor garantiza que, ya sea un clásico Quai des Bergues o un deportivo Antarctique, cada pieza sea inconfundiblemente Czapek. El lema de la marca, "We collect rare people" ("Coleccionamos gente excepcional"), es mucho más que un eslogan de marketing; es una declaración de principios. Encapsula la importancia fundamental de la comunidad en todos los niveles de la empresa, desde los inversores que financiaron su renacimiento hasta los coleccionistas que llevan sus relojes.
La "gente excepcional" de Czapek constituye un ecosistema colaborativo y apasionado. ¿Una especie de Czapec & Friends?
- Accionistas: Amantes de la relojería que no solo invirtieron capital, sino que apostaron por una visión, participando activamente en el renacimiento de una Maison histórica.
- Proveedores: Artesanos y especialistas de primer nivel que aportan un savoir-faire poco frecuente y un flujo constante de ideas, colaborando como verdaderos socios creativos.
- Distribuidores: Una red minuciosamente seleccionada que comprende profundamente la misión de la marca y la comparte con entusiasmo con sus clientes.
- Clientes y Coleccionistas: Individuos que valoran la artesanía, la calidad y una forma poco común de autoexpresión, atraídos por la filosofía de independencia y belleza de la marca.
A modo de conclusión se podría decir que la identidad de Czapek & Cie es una fusión magistral de reverencia histórica, rebelión moderna, belleza mecánica y una comunidad colaborativa. En una década, la marca ha pasado de ser una idea audaz a una realidad consolidada, ofreciendo un caso de estudio sobre cómo la independencia, la transparencia y la pasión pueden forjar un camino de éxito. No me extrañaría nada que efectivamente acabara convirtiéndose en un caso de estudio en las escuelas de negocios… si no lo es ya.